Las comparaciones son odiosas ¿verdad? Especialmente cuando a partir de los datos, se hacen lecturas e interpretaciones. Como por ejemplo las que llevan a decir que en España hay muy poco respeto por las leyes, o por los derechos de propiedad intelectual, o una cierta malicia congénita y abundante pillería, mayor que en los países vecinos. Ahí está el problema, en las múltiples interpretaciones, muchas veces tendenciosamente basadas en datos objetivos.
En eso, los datos son agnósticos, somos las personas que los recibimos los que debemos poner los sesos para sacar algo de provecho. Voy a ser tendencioso. He jugado un poco con los números presentados más arriba. Si yo les muestro esta otra comparativa, relacionada con el tema, ¿a que la lectura es distinta?
Bueno, no pueden saberlo aún, porque no digo ni a qué refiere, pero puedo anticipar que también está relacionada con tendencias en piratería digital. España ya no es el “peor” caso.
En eso, los datos son agnósticos, somos las personas que los recibimos los que debemos poner los sesos para sacar algo de provecho. Voy a ser tendencioso. He jugado un poco con los números presentados más arriba. Si yo les muestro esta otra comparativa, relacionada con el tema, ¿a que la lectura es distinta?
Bueno, no pueden saberlo aún, porque no digo ni a qué refiere, pero puedo anticipar que también está relacionada con tendencias en piratería digital. España ya no es el “peor” caso.






