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Mostrando entradas con la etiqueta Comparaciones Odiosas. Mostrar todas las entradas
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09 agosto, 2012

Comparaciones Odiosas XXIV – Magia y etimología

Siempre me gustaron los trucos ilusorios. Ver aparecer o desaparecer cosas ante tus ojos como por ensalmo, sucesos que desafían la racionalidad, espejismos sin aparente explicación, son cosas que siempre me deslumbraron y fascinaron.

 
Free image courtesy of FreeDigitalPhotos.net

No voy a entrar en cómo la vida imita al arte, aunque se presta a ello. Simplemente voy a corregir un fallo de apreciación. Este espectáculo que todos conocemos no es magia. No debería llamarse magia. Entiendo que coloquialmente es fácil y pretencioso llamarlo así, pero tal término debería referirse a lo que verdaderamente lo es. Por favor, hablemos con propiedad.

¿Cómo deberíamos nombrar a los talentosos artistas del medio, pues? Si son trucos con las manos o manipulaciones, llamémoslo prestidigitación, arte que requiere un gran entrenamiento y buenas dotes dramáticas, si son trucos con aparejos y trampas que parecen desafiar la física, llamémoslo ilusionismo, algo que además de coordinación y creatividad, requiere mucho ingenio.

Ilusionistas y prestidigitadores tienen gran valor en sí mismos, no los denostemos llamándolos magos.

¿Qué es la magia pues? Es el arte esotérico de hacer que las cosas ocurran. ¿Cómo se hace? ¿Existe tal magia? Esto es una pregunta sin respuesta.

20 junio, 2012

Comparaciones Odiosas XXIII – Dinero-tiempo (3)

Anteriormente, observábamos el desequilibrio entre la riqueza productiva en el mundo, expresada a través del crecimiento del PIB, y la cantidad de dinero-tiempo que la financia. Vimos luego que no parece posible que siga habiendo un orden normal en que se produzcan unos frutos de este crecimiento que remuneren debidamente a los vendedores de este dinero-tiempo.

A todas luces, parece haber un exceso de oferta de dinero-tiempo. Pero de dónde surge éste, es algo que intentaremos tratar a continuación.

Si vemos creación de nuevo dinero-tiempo como fruto del ahorro o la acumulación de ganancias en las actividades productivas previas, podemos analizar, por ejemplo, el ratio año en año de dinero-tiempo existente sobre el PIB acumulado de los diez años anteriores. Si el dinero-tiempo provee del ahorro, sería razonable que éste se exprese como un cierto porcentaje del PIB pasado, como se ve en la figura 1.

Es difícil conocer cuán ahorrativos somos, aún así se observa que dado el caso, habría un fuerte incremento de este ratio a partir de finales de los años 90, de modo que como no nos hemos vuelto unos ahorradores compulsivos a nivel mundial, el incremento ha de deberse a otros factores.

Fig 4. Evolución de la proporción de dinero-tiempo con respecto al PIB acumulado de los 10 años anteriores.

23 mayo, 2012

Comparaciones Odiosas XXII – Dinero-tiempo (2)

Como decíamos en un post anterior, se observa en el pasado reciente un enorme crecimiento de la cantidad de dinero-tiempo en el mundo, entendiendo dicho dinero-tiempo, como la posibilidad de usufructo por un determinado período de tiempo de una cantidad de dinero determinada. 

 
Fig 1. PIB Global y dinero-tiempo en millones de USD de 2010

Lo cual nos deja una situación ciertamente inquietante, puesto que se supone que la creación de riqueza en el mundo, expresada en el PIB y su crecimiento, tiene que venir a recompensar los rendimientos exigidos de este dinero-tiempo. Vamos a ahondar un poco más en esto:

Es evidente que no todo el dinero-tiempo de un determinado instante del tiempo va a tener el mismo plazo de vencimiento, ni la misma rentabilidad, ni si va a tener rentabilidad alguna o se va a perder totalmente.

Sin embargo, tomándolo en promedio de forma general y a la luz de estos datos, podemos estimar la máxima rentabilidad posible que el crecimiento de la riqueza en el mundo ofrece a los vendedores de dinero-tiempo en forma global.

25 abril, 2012

Comparaciones Odiosas XXI – Dinero-tiempo (1)

Todo el mundo está endeudado, recortes, recesión y ciclos económicos... Todo parece seguir una evolución desconocida e intrigante. Yo les propongo, además, que echen un vistazo a lo siguiente:

Considerar un concepto nuevo como el dinero-tiempo no va a aportar más exactitud en el análisis económico, pero sí un punto de vista que ofrece perspectivas diferentes a lo que ya conocemos. En pocas palabras, dinero-tiempo es la posibilidad de usufructo por un determinado período de tiempo de una cantidad de dinero determinada.

Entendiendo fuera de esta categoría, claro está, el dinero propio que, como tal, no tiene plazo de vencimiento alguno.

Fig 1. Crecimiento del PIB Global desde el origen de la cristiandad (en millones de $USD de 2010)

Hasta ahí poca novedad: los préstamos bancarios, las participaciones en el capital de una empresa, los bonos, las ventas a plazos, los días de pago de acreedores, son fruto de transacciones de dinero-tiempo. ¿De qué manera? Podríamos decir que en tanto que el dinero es un bien, el dinero-tiempo será una mercancía. La única mercancía cuyo pago no se hace al contado porque, de cualquier otro modo, podríamos descomponer la transacción en un pago al contado más una venta de dinero-tiempo.

06 noviembre, 2011

Comparaciones Odiosas XX – Hágase la luz

Es muy adecuado estar a la altura de los tiempos.
Si dado nuestro grado de desarrollo y contaminación del medio ambiente, nos toca ser más cuidadosos, pues a ello.

Eso me dije cuando oí hablar de las, ya no tan nuevas, bombillas de bajo consumo. Para alguien razonable, es lógico creer que estas bombillas, con mucho menos consumo de energía, deben ir reemplazando progresivamente las de toda la vida (al menos la mía).

Lo que no es tan razonable es su precio, prácticamente quintuplicando las antiguas. Pero eso podría entenderse en cuanto a que son más complejas, y no han sido fabricadas aún en tanta cantidad como las anteriores. Sin embargo, esa diferencia de precio es algo que todavía a día de hoy estoy esperando que cambie un poco. ¿Será porque las antiguas ya no se comercializan que no encontramos ninguna competencia en precios?

Lo que ya no es de cajón, es que las malditas bombillas rabo de cerdo (así las llamo yo por su caprichoso diseño) fallen más que unas cerillas en remojo. Vale que cuesten cinco veces más, pero ¡no pueden durar diez veces menos! Llevo cambiadas más bombillas de bajo consumo que de las antiguas. Impresentable la industria que las provee y la administración que las cualifica y autoriza.

Es entonces cuando me vienen ideas más cínicas y menos cívicas a la cabeza como que, si realmente son menos contaminantes las malditas bombillas, ¿por qué hay llevar tanto cuidado al desembarazarse de ellas (que suele ser a menudo)? Con lo de que para ser sostenibles hay que pagar un precio mayor, ¿no nos estarán tomando por bobos?

26 agosto, 2011

Comparaciones Odiosas XIX – Recortes presupuestarios

No hay nada más seguro que los recortes de presupuesto en tiempos de crisis. Recortes en las partidas de gastos de empresas y administraciones. Aparecen inevitablemente como en una ecuación, y responden casi a un acto reflejo: la mejor manera de perder menos es gastar menos.

Suele ser así, aunque al producirse nos lleva a menudo a situaciones vergonzantes, puesto que generalmente y para que la medida surta su efecto, se pretende que tras el recorte, toda la actividad, toda la productividad y la eficiencia sean las mismas, sino mayores.

Y eso es lo que yo llamo pedir mucho. Bajo mi punto de vista, solamente pueden darse dos circunstancias: Que el recorte va a afectar de forma irremediable la productividad o la calidad del servicio o sea lo que sea lo que ese centro de gasto genera, o bien que se estaban incurriendo anteriormente en gastos muy superiores a los verdaderamente necesarios para llevar a cabo la actividad, en cuyo caso, ¿por qué no se realizaron antes esos ahorros?

Ya digo, vergonzante en los dos casos, en el primero por autoengañarse con una falsedad, el segundo por negarse a reconocer una negligencia previa. ¿Podría conseguirse el efecto buscado, es decir, ahorrar, consiguiendo los mismos objetivos? Quizás, pero seguro es que un simple recorte de presupuesto no es la medida para ello.

Imagen: Ambro

21 marzo, 2011

Comparaciones Odiosas XVIII – Mañana lloverá

Voy a contarles porqué odio los pronósticos metereológicos. Me refiero a los que son radiados por televisión, los que están en los periódicos y publicaciones no me molestan. Basta con no leerlos.

 
 Imagen: Evgeni Dinev / FreeDigitalPhotos.net

No entiendo qué extraña facultad tienen estos profesionales de la meteorología, pero son un colectivo que cada vez consigue más tiempo de programación. ¿Para qué? Vamos a ver, ¿cuánto se tarda en decir: “mañana lloverá”, o “va a hacer mucho frío”? Menos de cinco segundos. Entonces, ¿por qué oímos esa pesada verborrea durante veinte minutos o más?

07 febrero, 2011

Comparaciones Odiosas XVII – Ley Sinde o nueva empresa

Que la industria audiovisual está cambiando es un hecho a todas luces. El internet está facilitando un nuevo ecosistema, más allá de las punto.com, que en principio no eran más que escaparates de venta que pretendían reemplazar el canal de distribución y comercialización tradicionales.

  

Ahora, y especialmente con aquellos negocios de contenidos fácilmente distribuibles sin necesidad de un soporte específico (porque no es necesario, o porque el usuario ya dispone de él), el poder de comunicación del internet se expande más allá de esos modelos de negocio iniciales, y permite la destrucción/creación de paradigmas viejos y nuevos. Los cambios de los que hablo, no sólo se refieren a cómo se produce, se publicita y se vende, sino también a como se financia.

24 enero, 2011

Comparaciones Odiosas XVI – Procesar a las personas

¡Qué bueno este mundo de productos y servicios! Hoy en día, si se tiene el dinero, siempre hay alguien dispuesto a atender sus necesidades. Con el advenimiento de las empresas de servicios, tenemos quien nos ayude y procure todo tipo de atención.

Pero ocurre que por ese mismo progreso entramos en un mecanismo que es muy difícil disimular. Entramos en las operaciones de las compañías, en sus procesos, en sus actividades, y como tales, cambiamos de categoría. Ya no somos el señor tal, o la señorita cual; al pertenecer a esas extrañas e impersonales organizaciones, nos convertimos en elementos, demasiado a menudo, de un proceso de negocio.

Image: Federico Stevanin / FreeDigitalPhotos.net

03 enero, 2011

Comparaciones Odiosas XV – Calidad de Vida

¡Qué odioso es cuando alguien dice, los de tal país son más felices que los de tal otro, según un estudio de bla, bla, bla! Odioso por la generalización y odioso por la comparación.

Si ignoramos que yo ya dí el secreto de la felicidad, el hecho de creer que se puede comparar (según algunos datos de encuestas este tipo de situaciones) es como poco dudoso. Además, ¿qué datos se usan para ello? Datos, datos, datos, parece que vivimos en la era de arrojar cifras y números aunque no tengan mucho trasfondo.

Por eso me alegré cuando supe de esta noticia: que en la Universidad Nacional de Educación a Distancia UNED habían desarrollado un indicador un poco más elaborado y preciso para estimar el índice de calidad de vida de una colectividad (el índice QLP) en lugar de basarse en el tosco producto interior bruto, que tan sólo nos muestra cómo de productivos somos, pero no si disfrutamos mucho con ello, o si todos salimos beneficiados. Por eso aplaudo esa iniciativa. Parece un avance ante esa corriente liberal que ha considerado siempre que aumentar la productividad era el único bálsamo para alcanzar el mejor bienestar en cualquier sociedad (todo lo demás se daba casi por sentado).

Tantos ordenadores, tantos datos, y resulta que todavía nos guiamos por el PIB para saber si gozamos de una buena calidad de vida… Bueno, ahora, a ver si los gobiernos hacen uso de la herramienta, o quizás sea algo demasiado sesudo para sus econometristas (o revelador, vaya usted a saber). Mientrastanto, les deseo un feliz e interesante año 2011.

27 diciembre, 2010

Comparaciones Odiosas XIV – Terceras dimensiones

Como una moda más. Ya tenemos la irrupción del cine 3D. Tomando impulso desde el popular lanzamiento de Avatar, parece que este (no lo llamaremos nuevo) formato ha llegado para quedarse. Perdónenme pero yo soy escéptico, por dos razones. Al menos respecto al 3D a día de hoy.



20 diciembre, 2010

Comparaciones Odiosas XIII – Ora et labora (2)

Reza y trabaja. En una entrada anterior creo que probé que trabajamos por un dinero, por tener unos medios para vivir, para sobrevivir, o para malvivir, según las circunstancias. Y de cómo ese medio, por la necesidad, se convierte en un fin mismo.

Por la clara necesidad de tener que trabajar y ser productivos para progresar, nuestra sociedad ha tenido que construirse alrededor de unos valores como la cultura del esfuerzo, la meritocracia, y la importancia de servir para algo útil para los demás, hasta el punto de que, si no se cumple ese precepto, el individuo puede llegar a carecer de autoestima y de sentido existencial. Hasta cierto punto ninguna queja, porque al fin y al cabo debemos educarnos en un mundo de ideas que no nos hagan más difícil nuestro discurrir por la vida.

    Imagen: renjith krishnan / FreeDigitalPhotos.net

15 noviembre, 2010

Comparaciones Odiosas XII – Las minorías de bien estar

Imagen: Foto Gratis

Un día constaté un hecho que me provocó cierta irritación, a saber: que si sólo los muy ricos siguieran disfrutando de los parajes naturales y los deportes al aire libre, no habría problemas de sostenibilidad en las zonas naturales, ni depredación de recursos, ni desgaste, contaminacion o erosión descontrolados.

Tal afirmación es algo molesta y antidemocrática, lo sé, pero me duele reconocer que así es. Me explicaré: Originalmente, pocos eran los verdaderos montañeros, excursionistas, escaladores, esquiadores, muy pocos. La mayoría de la gente disponía de muy poco tiempo de ocio, y de menos medios para lo que, en su época, eran verdaderas aventuras. Tan sólo un reducido grupo de vocacionales y amantes de la naturaleza hacían el agradecido esfuerzo por disfrutarla. Luego había las minorías de bien estar. Con mayor tiempo de ocio, y más comodidades, fueron los primeros en practicar ese turismo lúdico y descubrir que las playas servían para algo más que pescar, y que los esquís no sólo podían ser usados para ir de un pueblito a otro en la montaña.

Afortunadamente, los años de progreso han facilitado la aparición de una clase media, con algo más de dinero y algo de tiempo libre. Así ha surgido la industria del ocio en paraje natural y todo lo demás, incluído el impacto mediambiental. Las costas se pueblan de apartamentos, las montañas son invadidas, los mejillones desaparecen de las playas y la basura se acumula en los márgenes de los caminos. Entonces son necesarios las regulaciones, las leyes de costas, los cotos y las vedas (hasta que el civismo haga un día al fin su aparición). Todo eso no era necesario cuando un reducido número de privilegiados lo disfrutaba. Es la democratización que nos trae el progreso, con suerte para todos.

No es cuestión de clases, es cuestión de número.

29 octubre, 2010

Comparaciones Odiosas XI – Al pan, pan y al vino, vino

Tengo una imagen grabada en mi memoria. Recuerdo una gran tinaja de aluminio con dos grandes palas que, lentamente, iban removiendo un líquido de color a medio camino entre crema y blanco hueso. También conservo un olor en la memoria, pero no puedo reproducirlo, a diferencia de las imágenes, aunque si volviera a tenerlo frente a mí ahora mismo lo reconocería: el olor de la leche recién ordeñada. Recuerdo el templado calor que emanaba de la tinaja, que yo, de niño, encaramado de puntillas, notaba en el aire con mis labios y mi nariz.  Eso era cuando acompañaba a mi madre, en verano, a una vaquería a por leche.

Y entonces la leche dejó de ser leche, el pan dejó de ser pan, y los huevos dejaron de ser huevos para convertirse en cáscaras con yemas y claras llenas de nutrientes en su interior.

¿Recuerdan ese momento? Los que son muy jóvenes, quizás no. Pero no es mi caso. Recuerdo con indignación aquel día que mi madre dijo que ya no podíamos hervir la leche en casa, que había que comprarla en bolsas de plástico (sí, gran error de diseño industrial) o más tarde, tetra-briks. La leche ya dejaba de ser leche para entrar en un proceso de deshumanización. Con la excusa de la uperisación (único método, al parecer, para que no enfermásemos bebiéndola), comenzó una progresiva descomposición de ese rico líquido en sus múltiples componentes, quitándole de todo hasta hacerla poco más que un suero. ¿Han visto ustedes qué translúcida es la desnatada? Eso sí, al mismo precio, o mayor que al principio. Mientras tanto, en paralelo, surgían docenas de subproductos que se robaban parte de su sabor: quesitos, natas, cremas, requesones, etc. Tan cruel fue el proceso, que esa leche sin alma, en un punto tan magra y desnuda, ha vuelto a ser paulatinamente re-enriquecida con vaya a saber qué mezcolanzas: que si ácidos, vitaminas, vegetales o proteínas de pescado.

 

04 octubre, 2010

Comparaciones Odiosas X – Versión no original

En ocasiones me encuentro en la circunstancia de tener que elegir entre ir al cine a ver una película en versión original y otra película en versión doblada. Mi elección es fácil. La versión doblada. Siempre.

Parece que no es chic, no es moderno ni continental no querer ver la película en su banda sonora original, oír los actores con sus voces verdaderas. Pero es que ocurre algo, yo en el cine quiero relajarme. No pago una entrada para trabajar. Para mí es un esfuerzo de concentración totalmente innecesario. No puedo estar pendiente de lo que dicen (no me malentiendan, hablo el inglés, pero sigue siendo un esfuerzo para mí que me impide gozar de la película), si hay subtítulos, me quedo inevitablemente mirándolos (y a menudo apenas tengo tiempo de leer), y me pierdo las imágenes, los gestos. Es casi como leer un guión.

 

Los resabidos dirán enseguida, que la versión que yo veo es descafeinada. Lo niego rotundamente. Por fortuna, tenemos en este país unos superlativos traductores (aunque los critique en algún post)  y actores y actrices de doblaje que, a mi modo de ver, no dejan que el producto final pierda ni un toque de su dramatismo. ¿Que no es lo mismo? Bueno, eso es relativo, ¿lo mismo que qué? ¿La versión que el director tenía en su cabeza, la del montador de la película, la de los estudios que le han dado sus toques finales? Quizás el doblaje lo cambie, pero no veo que perjudique el resultado, que al final es el fruto de un gran conjunto de personas con sus dotes creativas.

Desde aquí mi enfático saludo a los actores y actrices de doblaje del país y a su maravilloso trabajo.

29 septiembre, 2010

Comparaciones Odiosas IX – El poder del pueblo

Eso significa democracia, etimológicamente al menos. No quiero debatir si en la práctica ocurre realmente así, porque podríamos pasarnos meses para concluir algún hecho al respecto.

Pero me apetecía comentar de la democracia. Aunque sea tabú hablar críticamente de la democracia, porque todos los sistemas alternativos que conocemos han resultado ser más injustos e incluso crueles, no está de más señalar lo mejorable.



30 agosto, 2010

Comparaciones Odiosas VIII – Censura

La discusión sobre el ejercicio de la censura es algo tan antiguo y tan inacabable como la civilización (no sé si nuestra civilización tendrá fin, pero si lo tiene, coincidirá con el de la censura). Desde aquellos que la ejercen sin complejos, a aquellos que la combaten en todas sus formas, los debates toman tantas tonos y matices como la naturaleza de lo que es censurado.


A muchos les gusta que se censuren contenidos que no van destinados a ellos, a pocos les gusta que se censuren los contenidos que a ellos se destinan, y ninguno, que yo sepa, quiere ser censurado frente a los demás. Está claro que la cuestión cuenta con un grado de subjetividad notable. ¿Pero debería la censura ser un principio universal, gestionado y dirigido sin discriminaciones arbitrarias?

No quiero ponerme profundo en esto, porque luego empezamos con digresiones morales, que valen más para un libro que para un post. Baste con señalar que parece necesario hasta cierto punto un grado de censura en la información que reciben, por ejemplo, los niños; cumple más su función que un niño no toque la lejía para nada, que conseguir que entienda las propiedades químicas del líquido y los daños que podría causarle su ingestión. Ocurre que al entrar por esa grieta, damos paso a un mundo de casos y excepciones del tipo: esta clase de personas no está lista para esta clase de información.

¿Debe una sociedad permitir la libre circulación de información que ponga en peligro su estabilidad? No me refiero únicamente a que los chinos impidan que Google desmorone los restos de sus cimientos comunistas, sino también por ejemplo a la circulación libros, doctrinas o panfletos que promuevan y ensalcen controvertidos temas como el racismo, la guerra santa, los asesinatos en masa o el canibalismo. La cuestión ya no parece tan clara, ¿verdad? La respuesta sencilla es: sí, deben censurarse aquellos temas que “yo” considero censurables. Ocurre que ese “yo” suele ser normalmente “otro”.

A mi, personalmente, no me gusta que “otro” decida lo que yo puedo o no llegar a saber. Pero, claro, “yo” como individuo tengo más criterio que cuando me uno al “nosotros” de la masa social de la que formo parte. Entonces me vuelvo un poco más bobo, un poco menos tolerante, y un poco más susceptible a la propaganda. Quizás lo que me conviene a “mí” no es lo que más nos conviene a “nosotros”. Ni a “ustedes” cuando se los toma por separado. ¿O sí?

11 agosto, 2010

Comparaciones Odiosas VII – El Banco de todos

Así es como les gusta llamarse a algunas entidades financieras en su publicidad. Por aquello de llegar a más audiencia, ya se sabe.

Sin embargo, tras los hechos de estos últimos años, parece que deberíamos hacerlo efectivo. Convertirlo en el Banco de todos de verdad. Sí, sí, aunque parezca que estoy blasfemando, estoy hablando de convertir los bancos en entes públicos.

Antes que se me lancen todos al cuello, déjenme exponer algunos datos. Las entidades financieras, probado está, comercializan un servicio de primera necesidad, un servicio público, porque todos necesitamos de él (facilitar el crédito y el ahorro). La oferta de este servicio no puede ser algo discrecional, hay que garantizar que existe. ¿Qué ventaja ofrece un mercado de libre competencia, cuando no podemos permitirnos que la selección natural anule a los peores participantes del sector (léase las ayudas que los gobiernos deben dar a los bancos, para que no quiebren)? ¿Qué eficiencias nos aporta cuando el único destino que les queda ante sí es generar beneficios o, generar más beneficios aún?

Si los más sonados frutos de la iniciativa privada de este sector son progresos del tipo: nuevo producto del i+d (hipotecas sub-prime, ninja, etcétera valoradas a riesgos ficticios), eficiencias en costes (bonus para los directivos estratosféricos, sueldos blindados con primas escandalosas) y contribución a la sociedad (cuando más se necesita el crédito, menos vamos darlo), ¿dónde está la gracia?

Ah, es verdad, si se intervinieran y nacionalizaran los bancos, todos los capitales huirían del país, por lo pronto. No recordaba yo que la ineficiente gestión gubernamental da todavía más miedo que la irresponsabilidad de algunas sociedades privadas.  Creo que el único gran cambio de paradigma que veremos será, cuando la mayoría de transacciones ya sean por internet, la creación del Banco y Moneda Google.

06 agosto, 2010

Comparaciones Odiosas VI – La virtud de lo marginal

Como habitual lector de comics (o tebeos, novelas gráficas, como lo quieran llamar), hay algo que he sufrido y agradecido alternativamente durante mi vida.

Al ser consumidor de un producto que ha vivido casi siempre en la marginalidad cultural (no podemos decir que sea precisamente cultura de masas, al menos en este país) he padecido, demasiado a menudo, los inconvenientes de ser parte interesada de un sector pequeño, inestable y frágil con poca demanda; a saber: ediciones de baja calidad, o precios muy altos, poca oferta de títulos, largas esperas para las publicaciones, cancelaciones de colecciones, dificultad para encontrarlas en las tiendas, e imposibilidad de sociabilizar con el tema (a menos que fuera con los pocos aficionados como yo, que una vez se reconocen como tales, se miran con la estima de aquellos viajeros que cruzan solitariamente un desierto sólo he recibido incomprensión y miradas de soslayo).


De igual manera, estos inconvenientes, vienen motivados por las mismas razones que hacen de esta afición algo infinitamente agradable. El poco interés (por el volumen) que suscitamos como colectivo de lectores, como mentes permeables a contenidos, nunca lo hizo demasiado interesante para la máquina trituradora. La máquina homogeneizante, institucional, censora y marquetiniana de las superventas y los grupos de interés (colectivos morales, gubernamentales, corporaciones editoriales) apenas llegó a afectarnos (no al menos como lo ha hecho con la literatura, cine, y otros).

Por esa razón, he tenido el lujo de leer en comics sobre casos y cosas que aunque podrían ser tratados igual de bien en otros medios, jamás tendría la posibilidad de hacerlo. He llegado a conocer autores más personales, he sorbido su creatividad con menor limitación, y disfrutado de formas más experimentales de contar cosas.

Así que, aunque tenga que sufrir que mis preferencias como consumidor no formen parte del ‘mainstream’, debo admitir que poco interés tendría para mí si fuera de otro modo. Desde aquí mi saludo más cariñoso a los que en verdad sufren/gozan que esto sea todavía un mundo marginal, los que intentan vivir de ello: autores, editores, libreros. Ánimo, valientes.

28 julio, 2010

Comparaciones Odiosas V – Una persona sin opinión

A veces me irrita la necesidad que parece que existe entre nosotros de pronunciarse sobre todo y sobre todos. Parece que si no tiene opinión sobre un tema que surge en una conversación estuviera vulnerando una convención social plenamente establecida. Y eso nos convierte a todos en capaces de meter cucharada en cualquier discusión y de ser unos grandes diletantes.

No me entendiendan mal, es bueno y muy necesario que las personas tengamos nuestras propias opiniones, y nuestro propio criterio, y que haya diálogo e intercambio de ideas; de eso nos enriquecemos todos. Ahí está el problema; con lo de propias, quiero decir. ¡Qué difícil es cultivar unas opiniones verdaderamente propias! Hay tanta información, tantos datos, tantos hechos que nos inundan diariamente, que ¿cómo va uno a analizarlos en detalle, sopesar los dos lados de la balanza y valorar suficientes puntos de vista?


 
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Fototrampas por Iván Cosos J.N.S.P.S. está registrado bajo una Creative Commons Attribution-NonCommercial-ShareAlike 3.0 Unported License.