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02 julio, 2011

Teatro del Mundo XVII – De moda




De las muchas cosas que poco me importan, está la moda. O al menos creo que no tiene la relevancia que le corresponde por la atención y dinero que se le dedican.
Es por ello, que me abstengo de criticar o juzgar los hábitos en el vestir de cualquiera, así que espero de los demás que hagan lo propio conmigo. No tengo unas reglas de elegancia decididas, y debería tenerlas, porque al fin y al cabo vivimos en sociedad y la apariencia importa, nos guste o no.

Con pocas salvedades. Una de ellas, son las camisas de manga corta (camisas, no camisetas). Las destesto. Considero, no ya que no sean elegantes, sino que parecen prendas torpemente inacabadas. Una camisa con las mangas cortadas, para mi es como una corbata partida por la mitad. ¿Hace calor? Pues te arremangas la camisa normal, y ya está. No veo cómo pueden usarse para parecer formal.

Francamente, creo que la camisa de manga corta más que una prenda es un despropósito. Excepto un caso: La camisa hawaiana, eso es una prenda diferente, justificada en sí misma por su propia categoría.

07 abril, 2011

Transmeme LIV

Es un periplo más exótico llegar a conocer los íntimos pensamientos de otra persona, que viajar a Marte.

04 abril, 2011

Microcuento – Azar

Dando vueltas en el aire, dibujando un arco parabólico, girando sobre sí misma con el impulso inicial, la moneda trazó una trayectoria que podría ser calculada en base a su forma geométrica, centro de gravedad, composición, el punto de aplicación y la fuerza dada por su lanzador, así como el roce del aire a su paso.
La moneda cayó al suelo y rebotó. Volvió a rebotar con caprichosos saltitos, la inclinación y distancia de los cuales podría saberse de conocer los detalles microscópicos de la superfície de la moneda, inclinación, partículas e imperfecciones del suelo, la presión atmosférica, la temperatura… Datos que para ser conocidos con un mínimo error ocuparían un mundo.
Rodó y cayó. El instante preciso en que se detuvo llenaría de fórmulas y modelos matemáticos un universo entero.
Y a pesar de todo ello salió cruz.

31 marzo, 2011

Transmeme LII

Creencias familiares, sociales, religiosas, son útiles, pero nunca encajarán al 100% con cada uno de nosotros

28 marzo, 2011

Teatro del Mundo XIX – Sueños sensibles

Dentro del repertorio de sueños que tengo y que son parte importante de mi vida, puesto que forman parte de más de un tercio de ella, están los que yo llamo sueños sensibles. Tengo muy pocos de ellos, afortunadamente. ¿Por qué los llamo así?

No tenía otro modo de clasificarlos. En ellos, sea cual sea la temática, experimento una fuerte emoción, vívida, ya sea de odio, miedo, pena, cariño, celos, etcétera. La cuestión es que la intensidad durante el sueño de estas sensaciones es innegable, hiperreal. Sería como comparar lo que los sueños conscientes son al raciocinio, a lo que los sueños sensibles son respecto a la emoción.

Tal es así, que tras una noche dominada por un sueño tal, al despertar sigo embargado por esa emoción durante horas, o incluso todo el día siguiente. Y así ocurre aunque a todas luces no haya razón alguna para ello, como por ejemplo un sueño en que yo experimento la gran pena por la pérdida de un ser querido, y esa pena me dura horas, a pesar que el pariente en cuestión siga vivito y coleando por la mañana.

El contenido de estos sueños suelo olvidarlo, como la mayoría de los demás, pero no la emoción vivida. Hay uno en particular que sí recuerdo, y verán por qué. Hace algunos años soñé que moría. Más concretamente me pegaban un balazo.

No experimenté miedo, si es lo que se figuran. Pero la sensación fue profunda, intensa, rara. Recuerdo una mezcla de perentoriedad, angustia e irremediable impotencia. Todo ese torrente fue casi instantáneo, en lo que me pareció menos de un segundo, mientras recibía la bala y caía al suelo, y mi único pensamiento verbalizable era: «Muero.»

Imagen: Boaz Yiftach / FreeDigitalPhotos.net

Al momento despertaba. Pueden imaginar con qué cuerpo. Yo ya sé qué hay después de la muerte, al menos después de la muerte en un sueño.

24 marzo, 2011

Transmeme LII

Ponerse altas expectativas en la vida es bueno, ponerse las expectativas correctas es sabio.

21 marzo, 2011

Comparaciones Odiosas XVIII – Mañana lloverá

Voy a contarles porqué odio los pronósticos metereológicos. Me refiero a los que son radiados por televisión, los que están en los periódicos y publicaciones no me molestan. Basta con no leerlos.

 
 Imagen: Evgeni Dinev / FreeDigitalPhotos.net

No entiendo qué extraña facultad tienen estos profesionales de la meteorología, pero son un colectivo que cada vez consigue más tiempo de programación. ¿Para qué? Vamos a ver, ¿cuánto se tarda en decir: “mañana lloverá”, o “va a hacer mucho frío”? Menos de cinco segundos. Entonces, ¿por qué oímos esa pesada verborrea durante veinte minutos o más?

17 marzo, 2011

Transmeme LI

La experiencia de la vida es una rara combinación de estímulos externos, fluidos químicos y un sistema de home cinema hecho en mi cabeza.
 
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Fototrampas por Iván Cosos J.N.S.P.S. está registrado bajo una Creative Commons Attribution-NonCommercial-ShareAlike 3.0 Unported License.